LOS TIEMPOS CANSADOS. Un día más, otro día más.

file0002105100289

Quemado, cansado en la rutina. El tiempo que acompaña nuestra vida puede ser nuestro mejor aliado o nuestra peor vicisitud. Siempre presente a mi lado. Me despierto junto a ti. Cuanto más pienso en tu presencia más me ahogas, cuanto más recuerdo el paso de tus agujas más me angustio. Lo que quedó en aquel minuto y segundo al ayer pertenece. Ahora es otro momento, ahora es otro presente.

El sol acaba de salir y todo va muy rápido, no saboreo tus momentos, no me da tiempo a disfrutarte. Te escapas tan fácilmente como la arena de nuestros dedos. Me secuestras eficientemente cuando te conviertes en contrarreloj. Tu constancia a veces se convierte en lastre, tus virtudes en esclavitud. No sientes frío ni calor, pero tienes el don de llegar a lo más profundo en mi corazón. Serás la constante de mi vida. Pasarás más tiempo conmigo que nadie. Tú, mi tiempo, dame un segundo para recuperar el aliento ese que necesito, aunque ese segundo no lo pueda volver a recuperar.

Dame momentos de sentimiento y risas, regálame nuevas emociones en este día. Tiempo, por favor, dame sólo un segundo para recordar porqué necesito sentirte. Si mis horas pertenecen al tiempo que me cansa, regálame un segundo de plena felicidad. Dame tiempo para volcar una lágrima, dame tiempo para sentir ese abrazo, dame tiempo para un segundo más.

Tiempo, un momento, por favor. Necesito un instante de silencio y tranquilidad, necesito sentir la brisa cálida de tarde del sol en mi piel. Regálame el silencio de tu compañía unos segundos. Siempre me hablas, pero ahora no, por favor. Dame sólo un minuto más, sólo uno y te prometo que haré lo que deba.

Otro día está concluyendo. El sol mengua en la tarde e incesante tú, mí tiempo, sigues recordándome en todo lo que hago el paso de tus minutos. Otro día más a tu lado y me faltan cosas por hacer, igual que siempre. Siempre por delante de mí, ¡jamás te alcanzaré! Aún así, mañana lo volveré a intentar, siempre lo he de intentar. Tu constancia es contagiosa, el paso de tus agujas mi reto.

Tiempo, tú que no perdonas, siempre firme y a ritmo compasado, te escucho entre los resquicios de mi escritorio. Tu tic tac son martillazos en un yunque. No quiero mirarte, aunque finalmente lo haga. Con tu orden gobiernas y agitas mi vida. Siento rabia de que consumas así mis días, necesito que vayas más despacio, necesito saborear los minutos del día. No me queda tiempo, salvo de recordar lo rápido que te marchaste. Entre almohadas en mi cama pienso en ti. Así, contigo, concluye mi conciencia. Concluye mi día. Ahora, te dejo con mis sueños. Por favor, no los atormentes con tu poder, déjame soñar.

SIGN UP ON TIMEREPUBLIK.COM

Comments

comments