SABEMOS A DÓNDE VAMOS: objetivo de los bancos de tiempo.

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Desde las necesidades actuales, perpetuadas por el estancado estado de avance de esta crisis lenta y dolorosa para muchos de nosotros, es fundamental el trabajo y el estudio de formas de vida y sistemas que no atenten contra los derechos fundamentales de las personas. Desde la perspectiva de un Sistema cruel y desarraigado de todo sentimiento como el que sostenemos, justifica sobradamente la necesidad de seguir trabajando e investigando sobre el banco de tiempo para el presente y para el futuro, pues no es sólo una iniciativa de “casos de emergencia”, sino también es la búsqueda de un nuevo horizonte de cambio, es una nueva forma de vivir y de pensar, es una filosofía: es tiempo.

Aunque se sabe de la dificultad existente para la implantación de iniciativas de este tipo en ciertos territorios, existen grandes expectativas que con esmero, paciencia y cariño, pero sobre todo con tiempo, pueden florecer. Este proyecto está hecho por y para la ciudadanía, para que florezcan los recursos humanos y éstos se aprovechen en favor de la comunidad, para construir entre todos un mundo más justo donde se palien, en la medida de lo posible, las desigualdades económicas y sociales provocadas por un estado de crisis sin precedentes.

Para lograr este objetivo, nuestra ilusión y nuestra fe ha de ser contagiosa. Realmente, cualquiera que haya tenido la oportunidad de sentir qué es un banco de tiempo realmente, jamás podrá olvidarse de la idea. Un mundo utópico donde cada uno encuentra su sitio y espacio como persona en su territorio. Un mundo que, sinceramente, está lejos porque nos han hecho creer que la realidad actual es la única. Sin embargo, esto es una gran mentira. La realidad puede ser la que todos nosotros decidamos. Depende del colectivo, de la mayoría de los componentes de ese mismo Sistema. Es decir, las personas. Pues, como hemos dicho en anteriores textos: “sólo se trata de fe”.

En este sentido, entre las estrategias de actuación, hay que tener en cuenta tres pilares básicos sobre los que debe girar el banco de tiempo. Necesita ser sostenible, motivador y medible. Para materializar esta cuestión, se hace necesario, como abarca el principio fundamental del banco de tiempo de San Javier: “Involucrarse dentro de la comunidad local, punto fundamental para motivar sobre la idea de los Bancos de Tiempo, a través de las cuales se pueden crear sistemas informales de vecinos, ayudando a vecinos que operen como una familia extendida y permitan a los participantes convertir su tiempo en algo valioso al ayudarse mutuamente” (Banco de Tiempo de San Javier, 2013).  

Se debe destacar la necesidad de la creencia en los demás seres humanos y personas desconocidas, ya que un Banco de Tiempo no es un “servicio”, sino más bien una cuestión de reciprocidad desde los lazos humanos forjados en torno a este proyecto, y que realmente tiene más que ver con la solidaridad. Para ello, el banco de tiempo pondrá estrategias en funcionamiento a través de sus Agentes de Tiempo, desde las que propiciaremos el acercamiento de la comunidad.

Entre todos, podemos construir un mundo mejor. No es una frase hecha, no es una utopía, solo tenemos que dejar de creer lo que este Sistema quiere que creamos. Demos el paso, cambiemos. Digamos basta a la esclavitud de esta forma de vida cruel y demos paso un futuro alentador y cargado de esperanza.

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