TIEMPO FUGAZ: Segundos de una vida.

file0001371332238

¿Qué es un segundo? Un segundo es el tiempo que se necesita para aquel beso, para aquella lágrima. Un segundo para una reflexión y otro para una determinación. Un segundo es el tiempo que se necesita para cambiar el sentido de una vida o darle sentido a la vida. Un segundo para escuchar el llanto del recién nacido o el grito del condenado. Sólo un segundo de toda una vida: Un segundo eterno en nuestro corazón, un segundo que nos cambiará, una nueva experiencia con la que aprender a vivir y, sin embargo, una milésima de tiempo para el universo.

En términos cuantitativos, un minuto contiene 60 segundos, una hora 3.600 segundos. Un día completo de nuestra vida contiene 86.400 segundos y, un año, alberga un total de 31.536.000 segundos. Toda una vida, comprende aproximadamente 2.522.880.000 segundos. No obstante, son los segundos que nos detienen el tiempo o hacen que vuele los que realmente recordamos y retenemos en nuestra memoria. Del compendio total de segundos, solo unos pocos son los que realmente determinarán y marcarán la huella del tiempo en nuestros recuerdos.

Por ello, muchas veces la cuestión no es el tiempo que se tiene para vivir, sino como se vive ese tiempo y los momentos que lo rodean. Saber dar sentido a nuestras vidas es acercarse al recuerdo de estas experiencias y sentimientos fugaces, es saber dar vida a los años y a nuestro propio tiempo.

En este sentido, hace pocos días, el presidente Mújica se reunió con el antiguo monarca Juan Carlos I de España. Me llamó especialmente la atención la siguiente contestación del uruguayo al ex monarca: “Tuviste la desgracia de ser rey. Te pusieron arriba de un florero”. Con la mentalidad y forma de vivir de Mújica, esta frase tiene mucho significado y es que, si lo pensamos bien, por muchos lujos y desdenes que hayan rodeado la vida de Juan Carlos, es innegable que se ha perdido una gran parte y experiencia de la vida. Con sus riquezas “habrá intentado comprar la inmortalidad”, como intentan casi todos los poderosos. Sin embargo, en su recuerdo se lleva una vida vacía de contenido y emociones, experiencias y sentimientos: es simplemente un escaparate, una imagen simbólica. Habrá vivido como un rey, pero realmente sólo ha conocido la vida de la farsa y del “eres lo que tienes”. Jamás sabrá o conocerá el significado de esos segundos que hacen que una vida lo valga todo, que una sola emoción sea capaz de remover todo tu mundo. Verdugo y víctima a la par de su propia existencia, puesto que todo radica finalmente en la propia elección.

Y es que, como plasmó José Luís Sampedro: “El tiempo no es oro, el oro no vale nada. El tiempo es vida”.

El tiempo no se compra ni se vende, el tiempo se comparte y, sobre todo, el tiempo está para eso: para vivirlo.

Por los segundos inolvidables.

SIGN UP ON TIMEREPUBLIK.COM

Comments

comments